ANDRES SAPIENS SAPIENS

Reflexiones personales sobre todo. Es solo una vía de escape. Nada especial realmente. Lo que quedó de un incipiente, pero fracasado escritor. Aun lo sigo intentando. (Resolución 1024x764)

14.10.09

Ya empezó el jueves. Eso significa muchas cosas para mí. Queda menos de una semana para dar mi examen de grado (para el cual estoy estudiando desde hace 7 meses y medio) y admito que estoy muy nervioso, a ratos confiado, pero la mayor parte del tiempo muy asustado. Es muy importante que lo apruebe, aunque todos me digan que no me ponga más presión de la necesaria, que no es el fin del mundo. Y tienen razón, pero aun así me friega la mente. Creo que este último mes ha sido como los primeros meses de mi práctica, con mucho susto y apenas puedo conciliar el sueño. Tengo mucha ilusión de pasar, pero tengo mucha incertidumbre y poca seguridad. La falta de certezas en esta vida me aterra. Aun así creo que he llevado bien el tema. Sigo avanzando aunque me cuesta cada día más. Tengo mucho que repasar y tan pocos días. No puedo bajar los brazos, tengo que seguir adelante.

Todos los estudiantes de derecho dicen lo mismo. El grado es una condición, vale decir, un hecho futuro incierto. La práctica y la memoria son un plazo, es decir, un hecho futuro cierto. En otras palabras, sigo siendo un abogado sujeto a condición. Espero que en unos días más mi modalidad académica cambie, y entonces solo esté sujeto a un plazo.

Si repruebo, entonces haré la tesis, la inscribiré, trabajaré, veré como resuelvo algunos problemas académicos que saldrán en el camino, pero no bajaré los brazos.

Si apruebo, entonces haré la tesis, la inscribiré, trabajaré, veré como resuelvo el hecho de haber dejado botado a tantos amigos en el camino, pero no bajaré los brazos.

Vamos, queda poco. Tengo que seguir.

12.3.09

Llegó un momento en que pensé que no iba a escribir nunca más en este blog. Y qué diablos, para que exigirme una reinvención a estas alturas de mi vida. Tengo 26 años cumplidos, egresado de derecho, con la práctica cumplida y estudiando para el examen de grado. Ordené las cosas en la U de tal forma que si todo sale bien, este sería el ultimo año que estoy en ella, aunque en términos prácticos no voy. Egresé, no lo recuerdan. Pero tengo que dar este último esfuerzo para obtener mi licenciatura, que vendrá de la mano con el título. Doble regalo y doble emoción. Dos buenas razones para encimismarme en unos meses más en el estudio.
Hace algo más de seis meses que no escribía aquí. Es como volver a casa después de un largo viaje. Y vaya que lo fue. Pero pongámonos al corriente: Después de dolorosas e insólitas experiencias amorosas me retiré de las pistas por un tiempo. No pensé en estar con nadie hasta que se me pasara la tontera, aunque siempre abierto a todas las opciones. Aníbal me decía que en momento de crisis, los problemas hay que enfrentarlos de la manera más flexible posible, y mucha razón hay en eso. Aferrarse a lo conocido no soluciona nada. Es la mediocre seguridad de saber que siempre se será mediocre. Así que al contrario, hay que ser flexibles. Abrirse a todas las opciones y soluciones. Y así me fue bien.
Sin quererlo y sin buscarlo, alguien llegó a mi vida en momentos de inclemencia. Al principio - y con esto quiero decir unos 3 o 4 meses - ella, la Andrea, fue mi amiga. Fuimos inseperables en la práctica y congeniabamos en forma excelente. A fines de Julio y principios de Agosto, y luego de una larga jornada en la I. Corte de San Miguel, y después de almorzar en el Bravísimo y pasearnos por los museos capitalinos nos dimos un beso. Nuestro primer beso.
Fuimos algo más que amigos por un tiempo extenso. Los planetas aun no estaban alineados y tanto ella como yo necesitamos todavía algo de tiempo para darnos una oportunidad. Seguimos siendo inseparables. Debo admitir que a pesar de pasar casi 10 horas juntos, casi todos los días con ella, no me aburría. Y no es un decir. Me sentía cómodo y querido, pero por sobre todo, correspondido, en todo sentido, en el humor, las miradas, todo. Yo terminé mi práctica oficialmente en septiembre y extraoficialmente en octubre. En noviembre comenzamos a pololear. Ya vamos para el quinto mes y ha sido una relación super sana para ambos, me siento feliz, pleno, río todo el día y hay cariño de sobra.
Recuerdo que ella, luego de una relación de 4 años, de comienzo dulce y de término de agrás, se aferraba a la idea de que su pareja debía de acoplarse a sus intereses. Yo representé por algún tiempo todo lo contrario. No soy licenciado, soy de izquierda, vivimos a una distancia que algo nos complica y a veces soy excesivamente tranquilo. Sin dudas, no era el mejor partido. Y para que venimos con cosas, yo también escupí al cielo, por que antes de que todo lo nuestro ocurriera las primeras idioteces que le dije fueron "no quiero estar con una abogada", "no me gustan las fachas" y otras estupideces que ahora me resultan ser una vergüenza a mi instinto previsor.
Bueno, al final el destino y el azar nos tendió una trampa. Que más les puedo decir: estoy feliz de haber caído en ella. En mi peor momento, y cuando me sentí más solo que nunca, apareció ella y me rescató.

Leyendo post pasados aun recuerdo la canción de Green Day. En este momento suena en mi cabeza. Despiertenme cuando septiembre termine. Debo admitir que hay una estela de repeticiones. Despiertenme cuando el grado termine. Jajaja.
Un saludo a todos.Ya volveré

10.10.08

CASI CASI LIBRE!!! Que light...

Así. Una tonelada menos en mis hombros. La práctica ya concluyó, o al menos así lo siento. Entregué casi todas mis carpetas. Faltan como 15, pero tienen las fichas hechas y me las recepcionan el lunes a las 12:30 horas. Me siento libre. O sea, aun no concluye. La próxima semana terminaré con las consultas legales y haré el anillado, pero es lo menos. La parte más ruda concluyó hoy a las 15:30 horas. La alegría me embarga. Con ganas de llamar a todos los amigos para recuperar el tiempo perdido. Jajaja.

Una semana para terminar bien y a modo de vacaciones. Me lo merezco. Feliz. Una frase para el bronce: "Pensé que este día nunca llegaría". Desperté y septiembre terminó.

7.10.08

HABLANDO POR TELÉFONO

El teléfono suena y contesto. Al otro lado, una voz algo metálica me arrastra a mi pasado. Pablo me llama desde Francia, me saluda afectuosamente, pero no se le oye emocionado. Hace más de un año que no nos veíamos. La última vez que nos estrechamos en un abrazo, se paseaba con Charlot, una francesa que atrapó su corazón. Al mes siguiente se iría por 6 meses a Francia, para luego volver y partir de nuevo, esta vez, a Australia por 5 meses. Volvió a Francia hace un par de días y se quedará un año para sacar un master, y luego, si le va bien, viajará a Inglaterra y se quedará otro año más. Así es Pablo. Independiente. Algo desarraigado. Un buen amigo. Nos tratamos de poner al día en pocos minutos, y de pronto la confianza que nos tuvimos en años había vuelto. Me sorprenden sus historias y sus consejos. Los recibo con mucha humildad. Pablo tiene mundo e historias. Relajarse es su principal enseñanza. Otras cosas nos conducen al pasado, la pasamos bien, nos abrazamos a la distancia y cuelgo. De vuelta en Chile. Había recuperado algo que había creído perdido: Un amigo. Con Pabo casi nos expulsan en el colegio juntos por publicar en ese institución de curas, la más controvertida revista de la cual se haya tenido memoria. Luego de los retos y las amenazas, publicamos el número dos. Pablo me enseñó el idealismo.

Suena el teléfono y dudo. El número es conocido, pero ya no quiero contestarlo. Espero un par de vibraciones tratando de tomar una decisión. Finalmente contesto. Aló. Al otro lado, una voz de mujer, me saluda y pregunta cómo estoy. No quiero decirle nada y mis respuestas resultan ser muy secas. Castigo con indiferencia mucho tiempo de indiferencia, pero ya ha pasado mucha agua bajo el puente. Me despido y cuelgo. Fin de la historia. Sigo en mis quehaceres. No es justo que te digan "te quiero" y luego no te lo demuestren. He hecho bien. Sin culpas. Ya vendrán tiempos mejores.

Suena el teléfono y contesto. Una voz que se pierde en mi infancia. El chico Mora, compañero de básica y el más rápido del curso, ha muerto. Así me lo cuentan. Un accidente en moto le arrebató la vida. Cuelgo y no sé que pensar. Vuelvo a mis quehaceres. No quiero pensar. El chico nos sigue ganando. Aun nos lleva la delantera. Al día siguiente estoy frente al ataúd. Me rondean rostros que no había visto hace años. Mis amigos de básica han vuelto para recordar al Mora. Me saludo con mis amigos lejanos, todos siguen igual. Tan simpáticos como siempre. Algunos no me reconocen, me dicen que he cambiado mucho. No sé si sea bueno. No es el momento para conversarlo. Entre más pienso donde estoy, más me embarga la pena.

Apago el celular. No más llamadas.

21.9.08

VOLVIENDO AL MUNDO DE LOS VIVOS

Hoy me entere que mi tío se separó y se fue de la casa, HACE UN MES. Bueno, más vale tarde que nunca. Todos sabían, menos yo. Supongo que eso resume en gran medida el nivel de desconexión que viví los últimos meses. Por fin venció la credencial de la práctica. Llegó mi reemplazo y estoy empezando a preparar la entrega y los informes de rigor. Por fin llegó septiembre y la práctica empieza a ceder terreno. Por fin estoy terminando. Por fin vencí.

Aun recuerdo los desvelos. Las pesadillas. El estar solo. La opresión del sistema. Ese maldito tribunal. De la inhumana cantidad de trabajo. Realmente fue horrible. Solo el último tiempo empecé a relajarme y me nació la nostalgia y el cariño. Sobre todo el cariño. Pero quiero irme. Esto tenía que terminar.

No más desvelos. No más esclavitud. Y un paso menos para conseguir el ansiado y puto cartón, que hoy más que ayer, tengo muchas motivaciones para tenerlo lo antes posible. Quiero entregar y ojala poder ponerme a estudiar para el examen. Pero no sé si podré hacerlo. Hay que trabajar y falta mucho para que entreguen fecha el próximo año, además de finiquitar algunos detalles de mi vida (no tan detalles). Bueno, me doy un plazo de 2 años para titularme (estoy casi seguro que puede ser mucho antes). Resulta ser bastante razonable el tiempo. Y después ponerme las pilas en la pega. No lo sé. No me voy a presionar. No hay quien me presione tampoco.

Este 18’ fue sin tiqui tiqui tiii. Traté de hacer algo, nadie puede decir lo contrario. Fui al rodeo, vi todas las colleras, estuvo muy entretenido. Luego, paseando, llegué a la salida del camino y vi algo que no quería ver. Pero nada pude hacer. Un perro grande seguía muy alegremente a sus dueños que caminaban por el borde de la avenida, ya era de noche y había poca luz. Un auto venía rápido y el perro atravesó intempestivamente. Ahora todo lo recuerdo en cámara lenta. El golpe que le dio el auto fue demasiado gráfico. Lo tengo grabado a fuego. Cerré los ojos y me puse muy tenso. Cuando los volví a abrir, el perro daba innumerables vueltas en el pavimento cruzando el eje de la calzada, vía por la cual circulaba un bus de la locomoción colectiva. Nuevamente, y sin querer verlo, pero sin poder reaccionar, el perro fue embestido por la máquina, ahora hacia el otro lado. Volvió a girar muchas veces, pasó por debajo del bus y se quedó quieto. Un silencio se hizo notorio. La micro se detuvo 50 metros después, pero el animal seguía vivo y levantó la mirada. Un auto comenzó a frenar, pero nuevamente no lo vió. Le golpeó la cabeza y el animal se desesperó. Como pudo cruzó el pavimento hasta la verma. Allí lo abrazaron sus dueños que lloraban embargados por la tristeza. Yo tenía los puños apretados. Todo ocurrió en segundos y después todo en silencio. Lejos lo más penca de la tarde. El perro nunca se quejó. Apestado con toda mi suerte, me fui de la fonda y me quedé aburriéndome en casa.

LOS SUEÑOS DE ASTRÓNOMO

No sé porqué, pero de pronto recordé – y supongo que es para no volver a olvidar – que por un tiempo me dediqué con particular interés a estudiar los astros. Fueron un par de meses en que varias noches seguidas, salía de mi habitación con una linterna especialmente preparada para la ocasión. Con un papel celofán rojo cubría su haz de luz para no enceguecerme y poder recorrer el mapa astral. Pasaba horas reconociendo constelaciones y estrellas. Aprendí bastante sobre distancias y volúmenes. Muchas veces vi satélites y estrellas fugaces. Con las semanas, ya sabía bastante, incluso sobre la posición del mapa en las diferentes épocas del año. Quizás no fue otra cosa que el último proyecto lo que derribó mi interés, o quizás, y haciendo gala de mi infinita dispersión, encontré algo más que me llamó la atención.

Recuerdo que era tal mi curiosidad que junto con mi hermano empezamos a diseñar un telescopio. Nada muy complejo. Algo sencillo. El precio de los verdaderos telescopios para los amateurs estaba sobre el alcance de nuestros bolsillos. Esto fue hace unos 10 años atrás. Pero eso no mermó mi interés, ni tampoco la ganas de saber más de mi hermano. Compramos unos tubos especiales y lentes de lupa gigantes. El precio era mucho más módico. La parte técnica era mía. Hace tan solo algunos meses había aprendido en clases de física todo lo que se necesitaba saber sobre óptica. Y como fue lo único que realmente aprendí, me puse varios días a diseñar el aparato. No era sencillo. Había que calcular el foco de cada lente, el diámetro, sus dimensiones y proyectar la distancia de lo que queríamos ver. Era algo realmente complicado para quién solo contaba con su curiosidad. El telescopio quedó terminado, pero nada pudimos ver. El lente final, el que recepcionaba la imagen era un artilugio de una máquina fotocopiadora. Me resultaba imposible calcular su foco o su diseño interno. La verdad es que no tengo la menor idea como funcionaba ni cómo acoplarlo al telescopio, que fue otro gran esfuerzo. El aparato fue un regalo de mi hermano al proyecto, el cual quedo inconcluso. Comenzaron las lluvias de abril y mayo. Y los cielos se cerraron para nosotros hasta olvidarlos.

Era de noche y salí al patio un rato. Allí estaba el cielo estrellado, y de pronto recordé todo. Como olvidarlo, si allí estaba Paloma y Cuervo. Un poco más allá Orión. Las Pléyades reunidas, nunca supe cuantas eran. Dicen que siete. Yo siempre conté millones. El Triángulo Australiano y la Cruz del Sur. Tantos años han pasado y todo sigue igual, esperándome hasta terminar mi telescopio.

7.9.08

LOS CLÁSICOS DE VUELTA

El viernes fue un buen día, después de todo. Las jefas de nuestros jefes, en la Corporación de Asistencia Judicial, dejan bastante que desear. Si dieran las gracias por lo menos. Pero en fin, fue un buen día por nos trajimos la copa en el "día del postulante" a Puente Alto. El plan "A" funcionó. El Plan "A" era ganar limpiamente. Plan "B", robarse la copa. Jajaja.

El día estaba heladísimo, pero se aguantó bien. Hamburguesas a la parrilla. Empanada de rancherías. Buena conversación. Para mí solo bebida. De tanto gritar, me quedo doliendo la garganta. Mala combinación frío-gritos. Ahora a puro tecito. No sé que más decir. Podría pelar a las jefas por un buen rato, explicar detalladamente el porqué son tan ineficientes, y quizás hsta podría tirarme un millón de flores en el camino, pero me aburre el tema. Ya las he pelado tanto. Y me queda tan poco para terminar, que prefiero comentar otras cosas de la práctica.

En la noche, nuevamente y tras una extenuante jornada, vuelven mis pies a salir de la casa. Dirección: Stgo. Centro. Ivo tiene departamento, luego de que sus padres le invitaran a irse pacíficamente. Jajaja. Bueno, la vida de independiente comienza para los míos. Espero andar en las mismas en algún tiempo más. El sábado amaneció a las 06:13 minutos. Como lo sé. Vi salir el sol. Fue una noche de plática con mis más viejos amigos, a los que no veía hace meses. Nos dimos el tiempo para hablar de todo. Nos paseamos por la antigua Persia, la clásica Grecia, recorrer la orilla occidental del Indo junto a Alejandro Magno, desentrañamos la Torá, a los musulmanes españoles, a los "miserables" polacos, un barniz de la Alemania Nazi, sentimos el calor del fuego de Prometeo, le echamos una mirada a los frutos del árbol de la vida, sin probar su sabor, recordamos los comics de antaño, me explicaron porqué solo Shagy habla con Scooby Doo y resiste análisis; recordamos los tiempos de paz en los Balcanes... Fue un martes. Nos sentimos culpables por la suerte del Caucaso, y hablamos de tantas cosas banales. Esas que uno trata de recordar, pero no lo logra, y aun así, valían la pena haber sido conversadas. fue una buena tarde. El primer desayuno digno de Ivo en un mes de independencia. Una partida de ajedrez, una victoria forzada para mí, y la vuelta al hogar. De regreso con Polibio, en las calles caminando, hablamos del amor y de mil temas más. Saltar balcones para mí, ya se esta volviendo un hoby. Jajaja.

Ok, así me gusta. Se entiende bien poco lo que dije. Perfecto!

31.8.08

Wake me up when septembers end

Cuando comenzó mi práctica, de eso ya hace varios meses, me sedujo mucho una canción de Green Day: Wake me up when septembers end, cuya traducción literal es Despiértenme cuando septiembre termine. Cada vez que estaba triste o bajoneado, o cuando la pega se volvía insoportable y creía que no iba a aguantar y quería mucho renunciar, escuchaba la canción. De alguna manera me tranquilizaba. Algun día tendría que llegar septiembre y esta tortura tendría que terminar. Ahora que septiembre esta a la vuelta de la esquina, no sé si quiero que acabe. Uno empieza a comprometerse con las cosas que hace, les toma cariño así como a la gente con la cual trabaja. Empiezo a entender mejor que es lo que pasa y cómo se solucionan los problemas. Empiezo a emprender vuelo y me empieza a gustar el volar. Yo, que tanto critiqué la profesión, ya no quiero de dejar lo que estoy haciendo.

Pero en fin. Llegó Septiembre y eso significa que se acaba la tortura y la esclavitud. Seguramente tengo algun pequeño síntoma del síndrome de Estocolmo. Jajaja. Me estresé pal pico, aguanté, y cuando estoy listo para continuar, me voy. Linda la weaita. Pero en fin. Como no pagan ni uno, me voy tranquilo y feliz. Y con ganas de hacer plata.

ME ENCONTRÉ UNA CANA

Anoche llegó la esperada junta de curso de mis compañeros de básica. No me acordaba mucho de nada ni de nadie, pero fue muy entretenido. Nos juntamos poquitos, pero de lo poco, bueno. Y las cosas de las que uno se acuerda son muy chistosas.

Ayer se me confidenció, que en una oportunidad, quizás porqué cosa, unos amigos mios se enojaron conmigo y se organizaron para pelear conmigo. Un compañero cada día, para que no fuera injusto. Así de organizados. Yo me acuerdo que peleé algunas veces, pero nunca pensé que estaba todo dispuesto de esa manera. Jajaja. Me causo mucha risa, pero me hizo sentir muy bien la preocupación por mi persona (No recuerdo haber perdido, y siempre se dice que se recuerdan las derrotas, pero no es mi caso).
Estuvimos charlando un largo rato, aunque no fue la niña que me gustaba entonces, así que no pude hacer justicia con el tiempo y declararme, aunque vi unas fotos de la niña y ya no está como la recuerdo. La mala mano dicen.

En el grupo hay de todo. A quienes les ha ido bien, otros que no les ha ido tan bien, algunos profesionales, otros no, varios con hijos y algunas niñas se casaron. La que me gustaba a mi se casó, tiene una guagua y vive a la conchesumadre. De pronto me sentí viejo y me fui al baño. Hice lo mio y me lavé las manos. Me quedo mirando al espejo y la mala racha cayó sobre mí. UNA CANA!... Se me está yendo el tren. Jajaja. Fin de la historia: Llegué a las 5 y media am. cansado, conforme y me arrojé a la cama. Hoy me levanté y fui al baño. La cana sigue ahí. Estoy considerando dejarla en su lugar esta semana.

UNA HISTORIA DE AMOR

Un buen amigo de básica me contaba sobre una ex. Una mina de la cual se enamoró, pero que le hacía mal. La niña tenía mil problemas, lo que la volvía inestable y el siempre aguantando. Yendo y volviendo una y otra vez, en forma tortuosa. "Me patea y me vuelve a buscar, me patea, sale con otro huevón y después me vuelve a buscar, a veces me pesca y a veces no, y ya no la quiero ver. Siempre es la misma wea", me dice afirmado de su piscola. Lo quedé mirando, tomé con fuerza mi vaso lleno de bebida, y le dije, "Salud compadre, por los huevones que hemos sido pateados y que seguiremos aguantando palizas, porque algún día tendremos mejor suerte y todas esas minas ya no tendrán a quien huevear". Me miró de reojo y me sonrío: "Tení mucha razón, SALUD!"