ANDRES SAPIENS SAPIENS

Reflexiones personales sobre todo. Es solo una vía de escape. Nada especial realmente. Lo que quedó de un incipiente, pero fracasado escritor. Aun lo sigo intentando. (Resolución 1024x764)

24.5.08

REFLEXIONES MELANCOLICAS
Cuando los sueños se rompen

Hoy hable con Polibio largo y distendido. Sin tapujos. Le conté todo lo que me esta pasando. Le conté lo dificil que ha sido la llevar adelante la práctica profesional. Le explique latamente los problemas internos de la JR. Los distintos escenarios de de las próximas municipales. Este lunes estoy invitado a hablar con el Sec. General del PRSD para ir cuadrando la caja con la JR y también se abrió la posibilidad cierta de ser candidato. Pero ya no estoy para esos trotes. Polibio es un gran hombre, un filósofo de la vida. Lo escucho y lo escucho y trato de captar cada parte de sus diálogos.

Polibio habla del amor. "El amor es ciego, sordo y huevón" sentencia. "Cuando se pierde en el amor lo primero que hay que hacer es no encoger los hombros y respirar profundamente. Lo esencial es no perder la poca dignidad que queda. Podrán barrer el suelo con uno, pero no hay que perder el ánimo". Hay que vivir esperanzados. Polibio encontró el amor en una joven de Valparaiso que pronto arribara en Santiago. La noticia me puso muy contento y me vi en la obligación de felicitarlo.

El amor es cosa rara. Hablamos mucho rato sobre el asunto. Para quien ha tenido una vida de rechazos, de pronto encontrarse emocionalmente atado a otras personas, lo vuelven a uno absolutamente inestable. Yo he perdido y quién no. No seré el primero ni el último. Pocas veces he hablado sobre esto y es porque realmente es un tema que me incomoda. No se expresarlo de la forma correcta. Uno corre el riesgo de ser un incompredido en este tipo de escenarios. Sobre todo yo, un lisiado emocional. Pero en fin. Vendrán días menos agrios. Soy joven aun.

Perdí como en la guerra. Llevo ya años perdiendo. Esto se esta volviendo tortuoso y monótono. Aburre.

Al final lo que más molesta, más que el rechazo, es la mentira. Siento que me han mentido mucho. Y no hay peor ciego que el que no quiere ver. Debe ser parte de la genética femenina. Un día te dicen que te quieren, al otro, y casi en forma inexplicable - ya no quiero tratar de entender - hacen todo lo posible para demostrarte lo contrario. Después, y de verdad es que no sé cómo, uno queda cómo el malo. Pero ya no más.

Ya he aceptado mis culpas. He tratado de corregirme. Siempre trato de resolver mis cuestiones pendientes. Trato de ser mejor. Pero no. No funciona. No es lo correcto. No da resultado. Las mujeres son absolutamente inentendibles. Transmiten a una frecuencia incierta. Y supongo que como todos dicen, es mejor dejar de hacerlo.

James, un amigo, caminabamos por la lluvia, cruzando la plaza de la ciudadanía en Santiago, me decía... "A uno lo obligan a mamarse reglas culturales que no son impropias. Nos arrancan nuestra naturaleza masculina y nos exigen un entendimiento emocional que no es dificil de asimilar". James es sociólogo. Quizás tenga razón. Quizás me estoy exigiendo demasiado. Quizás deba ir y comerme una carne asada mientras gruño y mordisqueo, sobre una piedra. Quizás a James le falte sensibilidad. Jajaja.

Devuelta de la casa de Polibio, me venía repitiendo, como un disco rayado, todo el camino:
Hoy no es cuando... (y silencio)
Hoy no es cuando... (y silencio)
Hoy no es cuando... (y silencio)
Hoy no es cuando... (y silencio)
Hoy no es cuando... (y silencio)
Hoy no es cuando... (y silencio)
Hoy no es cuando... (y silencio)

Sin parar. Sin decir nada. Supongo que hay un afán vengativo en la frase. Enojo quizás. Una sutil forma de odio. Entre el amor y el odio, un milímetro de distancia. La frase a ratos terminaba en un "me toca cobrar" o "te toque entender" o "debas escribir". Pero heme aquí. Escribiendo. Hablando estupideces sin sentido.

Einstein decía: "Hay dos cosas que son infinitas. La estupidez humana y el Universo, y sobre éste último tengo mis dudas." Así me siento hoy. Estúpido. Tratando de entender lo inentendible. Ya viendo lo que no quería ver. El más idiota de los idiotas. Idealizando situaciones. Imaginando futuros inexistentes. Asimilando cosas que no existen. Atrapando olas a manotazos. Benedetti tiene buenas frases para explicar lo que siento.

Abatido moralmente. Una amiga de Punta Arenas me dijo "tienes el autoestima baja". Y tiene razón. Necesito estar reafirmando el cariño que no me tengo a cada rato. Supongo que antes era peor. Hoy ya solo me resulta molesto. Pero en fin. Ser algo medio depresivo es parte de mi personalidad. Desde niño chico que soy así, aunque debo admitir que solo me ocurre cuando estoy solo. Supongo que necesito del resto. Estoy atado a la compañía emocionalmente. Me carga estar solo, pero de igual forma, busco mucho la soledad.

Fuí a Valparaiso el miércoles. Escuche las dos horas de discurso de la Presidenta Bachelet. Largas y tediosas. El control policial en el Congreso fue intenso, hasta molesto incluso. Las galerías estaban vacías y durante la primera media hora nadie aplaudió. No había ánimo. Pero vi el mar. Recorrí su caleta un ratito, antes de ir a Viña y tomar el bus de vuelta a Santiago. Fue un buen día. Un día de relajo mental.

Ya quedan 3 meses y 23 días de práctica. Eso es bueno. Ya... Me cansé de escribir. El idiota se va a la cama. Cariños para todos. Besos para todas.

Saliut!

Ps. A propósito. Dí vuelta una causa en la Corte. A un trabajador no le habían dado nada, y después de mi alegato, lo indemnizarán en 800.000 pesos. No es malo. Me gané un poroto con la jefa.

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